miércoles, 1 de marzo de 2017
martes, 29 de octubre de 2013
—Nunca —dijo Jake—. ¿Has roto alguna vez un corazón?
—No —le contesté—. Y no lo quiero hacer. ¿Y tú?
—Muchas veces, pero nunca sin buenas razones.
—¿Qué tipo de razones?
—No eran adecuadas para mí.
—Espero que lo acabaras en persona —dije— y no por teléfono ni nada de eso.
—¿Por quién me tomas? —dijo Jake—. Ellas se merecían por lo menos eso. Esa pequeña pizca de dignidad era todo lo que tenían al final.
En verdad, todo lo que quería hacer era quedarme en casa y acurrucarme en el sofá con él y olvidar por completo todo. Quería quitarme el vestido, ponerme unos pantalones, y acurrucarme con él donde me sentía segura. No quería salir de la casa, y ciertamente no quería salir del brazo de otro muchacho.
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